La Declaración

Te declaro a Ti, Jehoví, que desde ahora en adelante no adoraré a nadie más que a Ti, Tú el Creador Supremo, Que eres nombrado de diversas maneras por los mortales, Jehoví, El Gran Espíritu, El Todopoderoso, El Padre Eterno, El Yo Soy, La Luz Absoluta, El Arquitecto del Universo, Siempre Presente en todo y aun así por encima de todo, a Quien nadie puede alcanzar por los siglos de los siglos.

Declaro que desde ahora en adelante me apartaré del mal y me esforzaré en hacer el bien, para estar justificado ante Ti, Tú, Padre Absoluto, Vida de toda la vida y Alma de todas las almas, Que eres para el entendimiento de todos los vivientes como lo es el sol para la luz del día.

Prometo negarme a mi mismo y vivir en armonía con mis hermanos y hermanas Fielistas, y también respetar la autoridad del Rabbah Principal y del Rabban de la Comunidad y la autoridad de aquellos que son nombrados por ellos.

Prometo dejar de lado la lengua poco caritativa, y no percibir el mal en ningún hombre, mujer o niño/a, sino solo las limitaciones de sus nacimientos y entornos.

Prometo ser fiel a este pacto lo mejor que pueda, siempre pidiendo consejo de Ti y de Tu reino angelical justo para mostrarme compasión y mantener mis pies sobre Tu sendero de luz.

En Ti, Oh Jehoví, pongo mi confianza. Amén.”